Soy empresario y no puedo pagar las deudas

Este post está dirigido al empresario que se encuentra en una situación golpeada por las deudas donde ve que no puede remontar la actividad y no tiene margen para pagar sus deudas.
Lo que pretendemos aquí es mostrar algunas vías que, aunque pueden parecer duras a corto plazo, a la larga será la mejor decisión. No obstante, como siempre recomendamos que consulten a un abogado y/o economista especializado para que estudien su caso y le asesoren personalmente.
En estos tiempos nos encontramos ante una situación difícil. Difícil para todos los gremios y actividades, donde el empresario no sabe qué ocurrirá dentro de dos días o dos meses, y con su negocio no pueden pagar a los proveedores (las deudas), precipitándose a una quiebra.
Igualmente, la preocupación se multiplica para aquellos que tienen trabajadores a su cargo. Por un lado, no tienen o prevén tener la solvencia para poder mantenerlos en sus puestos de trabajo y, por otro, ese trabajador tiene una familia que depende, en definitiva, del empresario.
Ante esta incertidumbre económica, son numerosos los empresarios (empresas / pymes /autónomos…) que se encuentran con la tesitura de «sus cuentas no cuadran«. Frente a este escenario el empresario se pregunta ¿Cuánto va a durar esta situación?, ¿Cuánto tiempo puedo estar así? No puedo pagar las deudas ¿Qué hago?
¿Cuándo debo de preocuparme por mi negocio?
El eje cardinal de este asunto es cuando al empresario le cuesta cubrir las deudas. Encontrándose con dos posibles escenarios:
- Cuando los beneficios solo cubren las deudas: Insolvencia Inminente
- Cuando las deudas son superiores a los beneficios: Insolvencia Actual
En el momento que el empresario se encuentre en alguna de estas dos situaciones (Insolvencia inminente o actual), lo más conveniente, incluso diría que obligatorio, es contratar a un asesor externo (economista, asesor financiero o auditor) que estudie y analice la situación desde un punto de vista objetivo, diferente a la del contable o gestor «de confianza», pues la mayoría únicamente se encarga de presentar impuestos sin proporcionar una visión global del negocio.
Y es que antes de tomar una decisión irreversible o con consecuencias graves, se deben de revisar las cuentas, pues es igual de malo seguir con la actividad «por si remonta la cosa» como finalizarla sin más.
¿Qué ocurre cuando la situación económica del empresario es complicada?
En este punto, y una vez se tenga una perspectiva global, lo recomendable, y lo digo por experiencia, es que intervenga un abogado especializado en empresas.
Este especialista te va a aconsejar varios escenarios dependiendo de los datos económicos y del nivel de endeudamiento del empresario.
Entre las soluciones posibles se encuentran:
1. Prelación de orden de pagos
La prelación en el orden de pagos es esencial. Por no gestionar el orden de pagos de forma eficaz, empresarios y sus negocios han ido directamente a la quiebra. Si, has leído bien, digo quiebra.
Lo positivo, es la situación menos gravosa y más rápida para el empresario, pudiendo pagar las deudas y continuando con la actividad.
Lo negativo, la deuda pendiente no puede ser muy elevada y debe de ser asumible a corto plazo. El empresario no se encuentra amparado por la ley.
2. Negociación con los acreedores
La negociación con los acreedores es una figura jurídica, y su eficacia está dibujada en el preconcurso.
El preconcurso es cuando el empresario se encuentra en una situación de insolvencia actual o inminente y comunica al juzgado la apertura de negociaciones con los acreedores para alcanzar un acuerdo de refinanciación.
Lo positivo, durante un tiempo los acreedores no podrán iniciar ejecuciones. Esto dará tiempo al empresario para que se pueda reestructurar económicamente.
Lo negativo, el acuerdo de refinanciación no es cuestión baladí, no se puede presentar por presentar y luego incumplir. Las consecuencias del incumplimiento son tremendamente gravosas.
3. Concurso de Acreedores voluntario
Esta figura es la más temida por el empresario, pero a tiempo y a la larga es la más beneficiosa. Muchos empresarios han podido salir de ella.
El concurso de acreedores voluntario es una figura jurídica en la que, debido a la situación de insolvencia actual o inminente, el empresario solicita al Juzgado que se nombre a un Administrador Concursal para administrar la empresa bajo amparo judicial.
Lo positivo, se paralizan todas las actuaciones judiciales y se establece un orden para pagar las deudas aceptado, cuando proceda, por acreedores. El empresario se encuentra amparado por la ley y gestionado por el Administrador Concursal
Lo negativo, es un procedimiento bastante largo y puede llevar a la liquidación de la empresa.
A modo de conclusión, estas tres situaciones son las que el empresario toma como antídoto para poder pagar sus deudas, y si bien son duras pueden ser que sean la única solución a sus problemas económicos. No obstante, es esencial que se rodee de expertos para que le asesoren en la toma de decisiones.
Debido a la alta demanda de Concurso de Acreedores, que por desgracia este año y el que viene nos vamos a encontrar, el próximo post será hablando sobre él con las novedades legislativas del Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal.